Nee-chan wa Chuunibyou Volumen 1

Capítulo 2

La vampira está muriendo en algún sitio cerca de aquí

La pequeña chica, Mutsuko, miraba fijamente a Yuichi.

Estaban sentados en el porche de una clásica casa japonesa del campo. Era la casa donde habían vivido cuando Yuichi era un niño.

Era de noche, pero el porche estaba iluminado por el suave resplandor de la luna llena sobre ellos.

Era a mediados del verano. Los zumbidos de los insectos resonaban a su alrededor.

“Mamá y Papá no lo lograrán.”

Yuichi no podía entender a qué se refería, pero siendo un niño, supuso que se trataba de algo letal.

Si su asombrosa hermana mayor, que lo sabe todo y puede hacer todo lo dice, debe ser verdad.

Pero esa no era razón para aceptarlo así sin más.

“¿Por qué no?” Preguntó Yuichi.

“Un día, algo cambiará radicalmente… una catástrofe. Mamá y Papá no serán capaces de manejarlo. Los adultos nunca podrán. Ellos no están preparados para lidiar con cambios tan bruscos en sus vidas.”

Yuichi frunció su cara, las lágrimas corrían por sus mejillas. Era demasiado. Pensar que nunca podría volver a ver a sus amados padres de nuevo se sentía como un gran peso sobre su corazón.

Ella continuó con un tono sombrío. “Sé que es doloroso de escuchar, pero sólo puedo decírselo a una cierta cantidad de personas. Así que te elegí a ti.” Claramente ella no estaba bromeando.

“Yori… ¿Qué hay de Yori?”

 

 

Volteo a mirar hacia su hermana menor a través del hueco de la puerta, Yoriko estaba durmiendo envuelta en una manta de felpa.

“Yori… ella tampoco podrá lograrlo.” Mutsuko intentó ahogar esas palabras.

“¡Imposible! ¿Cómo puedes decir eso? ¡Ella sigue siendo tan pequeña! ¡No es justo!”

“…Tan sólo pienso que ella no será capaz de manejarlo…”

“¡No te preocupes! ¡Me encargaré de ese estúpido gato… esa cosa gatastrofica! ¡Yo protegeré a Papá y a Mamá y a todos!” Yuichi saltó del porche, lanzando su puño al aire como si acabase de completar un juramento.

Los ojos de Mutsuko se llenaron de lágrimas, conmovida por su valiente declaración.

“Sí… Tienes razón. No actuaba como yo misma… No soy del tipo que se congela ante la desesperación. ¡Bien! ¡Déjalo todo a tu hermana mayor! Te haré…”

Y entonces despertó.

“Eso fue… un sueño, ¿no?” Pensó que estaba recordando algo, pero se desvaneció en el mismo momento en el que despertó. La memoria de lo que pasó era difusa, se alejó a un millón de millas…

Se levantó y miro hacia la ventana. Aún seguía oscuro afuera.

Había estado dando vueltas en la cama durante horas, pero finalmente logró dormirse. Ahora que había despertado, no era bueno. No podía volver a dormir. Se dirigió hacia el pasillo, camino a la puerta de Mutsuko, y tocó. Ella es la única persona con la que podía hablar sobre la causa de su insomnio: su “Visión.”

Una parte de él esperaba que ella siguiese durmiendo, pero contestó a su llamado.

 

 

Estaba vistiendo una ropa China conocida como Pao — comúnmente referida como “ropas de kung-fu” — qué aparentemente la usaba como pijama “¡¿Es tiempo de hablar sobre tus juegos con fetiches de hermanas mayores?!”

“¡No! ¿Y por qué quieres eso?”

“Bueno, estaría preocupada si fuesen juegos con fetiches de hermanas menores”

“¡Tampoco!”

“Oh, bueno. ¡Pasa!”

Le hizo una señal, y él tomó asiento en el kotatsu una vez más. La habitación estaba desordenada como siempre.

“Oye… ¿me podrías recordar que significaba esa ‘catástrofe’?”

“Es una teoría matemática. Es usada para describir como sistemas ordenados pueden ser interrumpidos por fenómenos caóticos bruscos. También pueden referirse a un desastroso cambio en la manera en que vivimos diariamente… ¿Eso es lo que viniste a preguntarme?”

“Oh, no, eso no importa. Vine a preguntarte acerca de… como lo llamaste, ¿el Lector de Almas? Estoy empezando a ver cosas raras…”

Yuichi describió su primer día de clases.

Por supuesto que dejó fuera el asunto con la “Asesina Serial”, Natsuki Takeuchi. Ella afirmó matar a todos en la escuela si hablaba de ello y eso le pesaba.  Y debido a lo que sucedió el día anterior durante el desayuno, tenía sus dudas de que Mutsuko podría guardar un secreto. No hay forma en que se lo pueda contar.

“¡Qué interesante!” Los ojos de Mutsuko brillaban.

“Ehm, ¿podrías no llamarlo interesante?”

“¿Así que las etiquetas cambiaron?”

 

“Sí, al inicio sólo decían ‘Compañero de clases,’ pero luego empezaron a cambiar en cosas como ‘As.’”

“Entonces tus ojos empezaron a dolerte, ¿y empezaste a ver cosas como ‘Zombi’ y ‘Vampira’? ¿Algún alienígena, viajero del tiempo, o algún psíquico?”

“Nada tan extraño como eso…” Aunque no podía fingir que un zombi no era mucho más extraño que un alíen.

“Bueno, ya los verás muy pronto.”

“En verdad deseo que no… Entonces, ¿eso te dice algo?”

“Buena pregunta. Por lo que me dijiste, las palabras parecen representar algo sobre la relación que tienes con esa persona, pero…”

“No puedo ver qué tienen que ver una ‘Bruja’ y una ‘Vampira’ conmigo.”

De seguro, “Hermana Mayor” y “Amigo” describen relaciones con Yuichi, pero la mayoría de las etiquetas no parecen seguir ese esquema en lo más mínimo.

“Ya veo… ¡eso significa que estás en el Acto 2[i]! ¡Has subido de nivel y alcanzado una nueva etapa en tus habilidades! Pero sobre el significado de las etiquetas… Hmmm, desearía poder tener más pruebas… Es como si fuesen el contenido de sus almas… Sus personalidades o algo…” Mutsuko volvió a adentrase en su propio mundo.

“Oye, quédate conmigo.”

“Oh, lo siento. Entonces, ¿qué dice mi etiqueta? ¿Lo mismo que antes?”

“Sigue diciendo ‘Hermana Mayor.’”

“¿Qué diablos? ¿No podrías haberme dado una etiqueta un poco más interesante?”

“¡No es como si yo las eligiera!”

“Pensaré sobre el significado del Lector de Almas… ve con cuidado, ¿de acuerdo? Podrías comenzar a ser perseguido por personas que prefieren mantenerse en el anonimato. Si descubren que puedes verlos, podrían ir a por ti.”

Yuichi tragó su saliva. No pudo pensar en otra cosa más que en la “Asesina Serial,” Natsuki Takeuchi.

“Vamos, como si eso pudiese pasar. No es como si ellas realmente fuesen zombis o brujas, ¿así que por qué me atacarían?”

“¿Qué te hace creer eso?”

“¿Eh? Bueno, la sociedad no funciona con todas esas criaturas extrañas alrededor…” Intentó decir eso para convencerse a sí mismo, pero las palabras se sentían vacías.

“¿En serio? Creo que podría funcionar, siempre y cuando permanecieran de incognito.”

Natsuki también había dicho algo como eso. Sin la visión de Yuichi, ¿cómo podría saberlo?

“Bueno, probablemente no sea nada por lo que preocuparse. Mientras no digas a nadie lo que estés viendo, ¡las personas que esconden sus identidades no tendrán ninguna razón para ir tras de ti!”

Yuichi permaneció en silencio. Natsuki ya había ido tras suyo, y ella sabía sobre el Lector de Almas…

“¿Pasa algo?”

“Oh, nada. Entiendo. No se lo diré a nadie”

Yuichi volvió a su cuarto.

Paso bastante antes de que pudiera volver a quedarse dormido.

 

Unos días pasaron desde el inicio de las clases.

Yuichi asistía a clases, como siempre.

Miraba alrededor de los escritorios. Las etiquetas seguían iguales.

“Protagonista de un Simulador de Citas” y “Amiga de Infancia de un Simulador de Citas” estaban como de costumbre, tomados por la cadera. “Asesina Serial,” “Vampira,” e “Impostora” estaban riéndose de algo. “Antropomorfa,” la chica adinerada, estaba rodeada por un grupo que la seguía. La perturbadora “Bruja” estaba mirando al “Amante de la bruja.”

El pánico inicial de Yuichi ante la idea de ser arrastrado a algo increíble había disminuido con el pasar rutinario de los días. En otras palabras, no había sucedido nada. Ningún incidente sospechoso.

La “Asesina Serial” Natsuki Takeuchi no había ido tras suyo, y no interactuaban más allá del respeto superficial esperado de los compañeros. Su relación no era más que eso.

“Vampira,” “Zombi,” y “Antropomorfa” también parecían ser estudiantes normales.

Sus extrañas naturalezas eran obvias para la vista de Yuichi, pero aparentemente no para los demás. Incluso si lo fuesen, la política parece ser “vive y deja vivir.”

Así que tan sólo debo vivir con temor a una asesina serial, ¿eh?

Era absurdo. Todo estaba en paz a su alrededor, pero porque no podía dejar de ver las etiquetas, no lo veía de esa forma.

Shota se acercó mientras estaba perdido en sus pensamientos. “Oye, ¡tu hermana mayor es muy linda!” Su voz estaba cargada de emoción. Debería haberlo visto junto a Mutsuko cuando llegaron a la escuela.

“Sí, la gente dice eso sobre ella.” Pero antes de que Yuichi pudiese añadir algo realmente no objetivo con el tema, sintió que lo observaban.

Miro frente a su asiento, a la izquierda en frente suyo. La mirada pertenecía a la “Bruja,” An Katagiri. Lo perforaba a través de sus largos flequillos. Ella no le había hecho nada, pero tenerla mirándolo tan fijamente de esa forma le envió un escalofrío por la columna.

¡Denme un respiro! ¡Ya tengo suficientes problemas con la asesina en serie!

Afortunadamente (bueno, para él), su atención estaba enfocada en Takuro que estaba en el asiento detrás de ella. Yuichi aparto la mirada y volvió a mirar al frente.

Quería ayudar a Takuro, pero estaba preocupado de que si interfiriese tan sólo causase más problemas. Y, de todas formas, Yuichi no podía ver que ella estuviese haciéndole algo malo. Todo lo que hacía era obsérvalo fijamente, a veces hablaba con él, y le invitaba de su almuerzo.

Yuichi ocasionalmente echo un vistazo en sus almuerzos para ver si no había nada sospechosos en ellos, pero nada. Ni salamandras fritas ni raíces con forma de gente. Tan solo un almuerzo que cumplía todos los estándares humanos. Así que por ahora tan sólo miraría y esperaría.

Por supuesto, si Takura estuviese en verdadero peligro, intervendría… pero por ahora, esto es algo entre dos “tortolitos.” No había nada que pudiese hacer para detenerlos.

“Oye.. ¿Qué con esa chica?” Shota susurró a Yuichi, aparentemente también había notado la mirada de An.

“¿Cómo quieres que sepa?” Se sentía de la misma manera, pero eso no hacía que fuese más fácil contestar.

Luego de clases, Yuichi fue a la azotea, y miro hacía el patio entre los cuatro edificios de la escuela, sumergido en sus pensamientos. Por alguna razón la vista lo calmaba. Tal vez fuese por toda la vegetación.

Los demás no solían subir allí muy a menudo por lo que era un lugar perfecto para relajarse. Y como siempre, el objeto de sus pensamientos era Natsuki Takeuchi.

Ella había dicho que no mataría a personas que conocía, pero también dijo que matar gente era su rutina diaria. ¿Y si hubiese matado a alguien recientemente?

Él no era el más indicado, pero no le parecía correcto dejarla a sus anchas.

Ella le había dicho que, si llegaba a revelar su identidad, mataría a todos y luego huiría. ¿Y si no tuviese otra opción? Necesitaba encontrar una contramedida en caso de que algo pasase.

Pero la verdadera pregunta es… ¿cómo detienes a una asesina serial?

           Si ella tan solo fuese una estudiante normal, seguramente podría derrotarla en una pelea. Pero estaba más que claro que ese no era el caso.

El día después de que saltó por la ventana, había inspeccionado la pared detrás del baño. Había una larga fila de agujeros en ella, empezando desde la ventana hasta el piso. Ella debió usar algo por la pared para aligerar su descenso. Ninguna chica normal podría hacer eso.

No podía observar todo el panorama. Ella lo había amenazado en la espalda con una especie de cuchilla, asumió que su arma preferida era el cuchillo, pero podría ser cualquier otra cosa.

Tal vez debería hablar con Mutsuko acerca de esto…

           Una de sus compañeras era una asesina serial. ¿Qué le diría Mutsuko si se lo dijese?

Bueno, ella de seguro lo bombardearía con un millón de preguntas. Y por si no fuese obvio lo que sigue: Ella querría pelear contra la asesina serial.

 

Él no quería eso. Pero, aun así, mantenérselo para sí era duro. Quería un confidente.

Pensó en quién podría ser un confidente ideal. Alguien que mantenga la boca cerrada, con el poder para luchar contra ella en caso de que fuese necesario.

Cómo si alguien así fuese a caer sobre mí de rodillas…

Yuichi suspiró.

¿Quién podría creer que hay una asesina serial en su clase? Nadie a excepción de su hermana.

Los pensamientos de Yuichi seguían dando vueltas.

Entonces, notó una etiqueta flotante sobre el patio.

Decía “Vampira.” Se estaba moviendo. Él nunca había visto una etiqueta moverse por su cuenta.

Entrecerró los ojos hasta que pudo distinguir una silueta borrosa debajo de la etiqueta, al final se dio cuenta de que era una persona. Más específicamente, una chica.

Llego a la conclusión de que debía ser Aiko Noro. La chica de su clase.

Era difícil decir que estaba haciendo desde esa distancia, pero sin duda había algo extraño. Parecía estar corriendo en círculos por el patio. Al principio pensó que estaba entrenando, pero se dio cuenta de lo extraño que sería hacerlo con su uniforme escolar. Además, tenía un extraño aire de desesperación sobre ella.

¿Qué está pasando aquí?

Yuichi sacó un par de binoculares de su mochila. Eran binoculares de grado militar con visión nocturna incluida, y no lo llevaba consigo porque quisiese. Era otra cosa que Mutsuko lo había obligado a llevar.

Usó los binoculares para tener una vista más cercana.

La cara de Aiko estaba cubierta de temor. Seguía mirando detrás suyo como si estuviese siendo perseguida, aunque Yuichi no podía ver nada detrás de ella.

Repentinamente, algo sujeto su pierna, y cayó al suelo. Un lago de sangre empezó a brotar a su alrededor.

“¡¿Eh?!” Yuichi tomó su mochila y echo a correr.

✽✽✽✽✽

Aiko reposaba sobre el suelo, gritando de dolor.

La sangre brotaba desde la parte interna de su muslo y se juntaba en el suelo.

Un esqueleto con ropas rasgadas estaba levantándose desde la tierra.

Su mano estaba manchada con sangre. Debe ser quien la corto.

Las clases habían terminado. Ella estaba en el patio, siendo atacada por un esqueleto monstruoso. Era por el atardecer, pero el cielo estaba oscuro. La fuerza de la irrealidad de esta situación tan solo aumento su sentimiento de impotencia.

Tengo que escapar.

Ella ni siquiera podía levantarse, y aun así intentó con todas sus fuerzas conseguir algo de distancia.

 

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Otro golpe como ese podría matarla. Por alguna razón, el ataque nunca vino.

¿Tal vez ya estaba a salvo? Ella volvió a levantar la vista con esperanza.

Los esqueletos seguían allí. Había cuatro de ellos: el primero que acababa de salir de la tierra, y tres que la estaban rodeando. No hicieron nada más que permanecer allí, observando a Aiko con sus cuencas vacías.

Un chico uno o dos años mayor que ella estaba parado detrás suyo.

Estaba tan blanco como una hoja de papel, y por alguna razón parecía estar asustado. Tal vez sea por la vista de la sangre saliendo de ella.

“¿Qu-Qué está pasando aquí? ¡Este no era el trato! ¡Expliquen esto!” El chico grito enojado al gato negro sobre su hombro. El gato maulló en respuesta, el sonido parecía estar completamente fuera de lugar.

“¿Acaso ella es tan sólo una humana? Pero eso significaría…”

Sus ojos se encontraron por un momento, en el que ella le suplico silenciosamente que se detuviera.

Pero el gesto sólo le devolvió su bravura. Notó que sus ojos se volvieron rojos.

“’¡Ah-ha! Ya veo. ¡Realmente no eres humana! Bueno… ¿Qué te parece si me das todo lo que tienes?”

Pero ella no estaba dispuesta a entregar nada. No había puesto sus ojos rojos intencionalmente. No significaba nada como una repentina oleada de poder. Tan sólo era su regeneración vampírica que se había activado para detener la hemorragia.

Aiko estaba aterrada. Alguien estaba a punto de matarla por razones que no entendía. Era como una pesadilla, y todo lo que quería era despertar.

La duda del chico había desaparecido, y la malicia en sus ojos hizo que se helase. No había forma de escapar. Ella no sabía cómo usar sus poderes vampíricos. Era mucho esperar que despertasen milagrosamente.

“Los monstruos son monstruos. Deberían regresar al polvo. ¿No crees?”

Con estas palabras, los esqueletos rodearon a Aiko. Sus manos se transformaron en cuchillas. Ahora realmente no tenía forma de escapar.

Aiko cerró sus ojos con fuerza. No tenía el valor de enfrentar a la muerte de cara. No quería morir.

Pero lo que vino después no fue el golpe de algo corriendo contra ella. Alguien deslizo su brazo alrededor de su cintura, la levantó, y la cargo.

Aiko abrió lentamente sus ojos, inclinó la cabeza y lo vio.

Era un chico. Estaba cargando su mochila en un brazo y a ella en el otro.

✽✽✽✽✽

           Yuichi, saltó al lado de Aiko, la levanto con un brazo, y empezó a correr.

“¿Qué está pasando aquí?”

El cielo oscurecido. Las bizarras criaturas atacando a Aiko. Nada de esto tiene sentido. Pero lo importante ahora era alejarse. Aiko estaba herida. Necesitaba encontrar un lugar seguro antes de poder procesar lo demás.

Estaba seguro de que si corría hacía el frente llegaría al edificio de la escuela, pero lo siguiente que supo, fue que volvió al centro del patio.

Con qué así era.

 

Eso explicaba porque Aiko parecía estar corriendo en círculos alrededor del patio. Estaba intentado escapar, pero no podía.

Yuichi se detuvo.

En la oscuridad del patio estaban los cuatro esqueletos con sus ropas rasgadas. Estaban quietos, con sus manos como cuchillas enterradas en la tierra.

Sin duda no se veían como cosplayers. Eran totalmente capaces de mantenerse en pie, aún sin músculos o tendones que mantuviesen los huesos unidos. Las juntas ni siquiera estaban conectadas. Claramente había algo sobrenatural trabajando allí.

Detrás de los esqueletos estaba un chico con el uniforme escolar. Tenía un flequillo que le ocultaba la cara, guantes negros sin dedos en ambas manos y un gato negro sobre su hombro.

¿Quién es ese chico? Se preguntó. Pero no tuvo que esperar mucho para saberlo.

“Aprendiz de Cazador de Monstruos”

Era la etiqueta sobre la cabeza del chico, una etiqueta que Yuichi nunca había visto antes. El “Aprendiz de Cazador de Monstruos” estaba persiguiendo a Aiko, la “Vampira.” De algún modo eso tenía sentido.

¿Qué debería hacer? No puedo dejar a Noro en este estado, pero si él intenta algo…

“Imposible… ¿Cómo entraste aquí? Puse una barrera… los humanos no deberían ser capaces de entrar…”

Mientras Yuichi estaba perdido en sus pensamientos, el chico empezó a hablar con el gato sobre su hombre.

“¡¿Retirada?! ¿Por qué? ¡…Maldición! ¡Bien!” El chico maldijo frustrado, y luego huyo hacía el edificio de la escuela tan rápido como sus piernas pudieron llevarlo.

 

Yuichi lo observo alejarse desconcertado, hasta que decidió reposar a Aiko sobre el piso para revisarla.

Aiko lentamente lo miro con sus ojos rojos desenfocados.

¿Eh? Se sacudió su sorpresa. No era momento para distraerse por el color de sus ojos. El rostro de Aiko estaba pálido y cubierto de sudor frío. Su respiración era irregular. Las palabras “shock hipovolémico[ii]” vinieron a su mente.

Sangraba por la parte interna del muslo. La cantidad de sangre perdida sugería un daño a la arteria femoral.

Afortunadamente, Yuichi tenía un torniquete en su mochila, y algunos conocimientos rudimentarios de primeros auxilios.

Levantó la falda de Aiko.

“¡Oye! ¿Qué estás haciendo?” Aiko salió de su trance con un chillido de pánico.

“Detener el sangrado. Necesito concentrarme, por favor no hables por un minuto.”

Reviso la herida. Parecía demasiado grande como para aplicar presión directamente, sin embargo, por alguna razón, el sangrado parecía estar disminuyendo. Era extraño, pero Yuichi siguió su trabajo, atando el torniquete en donde la pierna se unía a la cadera.

Lo próximo que supo, fue que el cielo oscuro volvía a recuperar su brillo.

“Bueno, eso debería bastar. ¿Estás bien, Noro?”

El oscurecimiento e iluminación repentina del cielo definitivamente era extraño, pero al menos el peligro parecía haber pasado.

“Sakaki… ¿no?” ella preguntó, como para confirmar. Repentinamente recordó que nunca habían tenido una conversación apropiada antes.

 

“Sí, soy yo. Tu eres Noro, ¿cierto? ¿Qué pasó aquí?”

“Um… Lo siento. Tampoco estoy segura.” Aiko empezó a temblar mientras la terrorífica escena empezaba a repetirse en su mente.

Yuichi quería darle tiempo a Aiko para calmarse, pero no podían esperar demasiado. Necesitaban ir con un doctor para curarla. Una vez parecía lo suficientemente estable, habló.

“¿Lista para moverte? Necesitamos ir a un hospital. Esa herida luce realmente mal… ¿no te duele?”

Yuichi se percató de algo aún más extraño — Aiko estaba actuando más o menos como siempre. Una herida como esa debería dolor un montón, ¿no? Pero Aiko parecía completamente tranquila.

“¿Eh? S-Sí, por supuesto que duele. S-Sí, ¡un hospital! ¡Sí! ¡Vamos a un hospital!” Aiko se levantó, volteó la cara para evitar cruzar sus miradas.

Yuichi volvió a levantar su falda para ver si debía aflojar el torniquete. No era bueno dejarlo apretado por mucho tiempo.

“Oye… realmente no te importa subirme la falda, ¿verdad?” preguntó.

Yuichi actuó sin tiempo para dudar o avergonzarse. “Es porque estas herida. ¿Qué otra cosa se supone que haga?” Estaba pensando que escribía mientras aplico el primer torniquete, cuando la herida lo saco de sus pensamientos. Ya estaba casi completamente cerrada.

“Noro… ¿qué está pasando?”

Era claramente antinatural. Ni siquiera un rasguño menor se curaría así de rápido.

“Um…” Aiko volvió a apartar sus ojos de los de Yuichi. Su complexión había regresado a la normalidad, y su respiración se había estabilizado. Estaba completamente recuperada.

 

Luego de un momento de reflexión, Yuichi recordó lo que anteriormente había visto en sus ojos. Eran del color de la sangre. Pero ahora estaban regresando a su habitual tono sepia, estaba seguro de haberlos visto. Habría sido difícil olvidar algo tan importante.

Entonces ella realmente…

“Supongo que después de todo no necesitamos pasar por el hospital.”

“Sí, eso parece, ¿eh?” Bueno, ya estoy curada… ¡Oh! ¡Pero esas cosas siguen allí!” Aiko rápidamente cambio el tema, señalando detrás de Yuichi.

“¿Eh? …Sí, ¿qué son esas cosas?”

Los cuatro esqueletos seguían allí. Ya no había ningún aire de malicia saliendo de ellos. Sin su maestro, aparentemente entraron en suspensión.

“¿Son fantasmas o algo?”

“¿Crees que debemos dejarlos sin más?”

“No sé. Puede que no desaparezcan…”

Sería algo malo si alguien los encontrase. Yuichi rebusco en su mochila y sacó una pequeña botella. La llevo hasta el esqueleto y roció su contenido sobre él.

“…Nada.”

“¿Qué es eso?”

“Aparentemente… agua vendida. Bueno, tal vez sólo funcione si eres cristiano.”

Pensó en golpear uno, pero estaban tan sucios que a su mente no le convencía la idea de tocarlos.

 

 

“Hmm, ¿qué más puedo probar…? A… va… lo… ki… te… sva… ra… Bo… dhi… satt… va…” Yuichi empezó a recitar el Sutra del corazón. Tal vez eran espíritus perdidos que necesitaban seguir adelante o algo así.

“¡Eek!”

Volteó hacia el grito detrás de él y notó a Aiko encogiéndose.

“¿Eh?”

“¡Oye! ¿Qué haces?” Aiko se abalanzó sobre Yuichi enfurecida.

“Qué estoy… oh. ¿Acaso los vampiros odian los Sutras o algo así? Lo siento.”

Aiko se quedó congelada.

“Ah.” Yuichi se dio cuenta de que había dicho la palabra “vampiro” por casualidad. ¡¿Acaso soy estúpido?! Primero tengo a una asesina serial sobre mí, ¡y ahora una vampira!

“¡¿Q-Q-Q-Qué dijiste?!” Claramente Aiko estaba en pánico.

“¿Eh? ¡B-Buena pregunta! ¿Qué dije?”

A diferencia de Natsuki Takeuchi, no parecía ser del tipo que le amenazase por descubrir su identidad, por lo que trato de ver hasta dónde podía llevarlo jugando al tonto.

“¿E-En serio? ¡Tal vez escuche mal! ¡Aha-haha! Bueno, ¡me voy yendo!” Ella se volteó, como si estuviese lista para irse.

“¡Espera un minuto!”

“¿Q-Qué?”

“¿Vas a volver a tu casa cómo estás?”

Aiko tenía una apariencia espantosa. Estaba cubierta en sangre de pies a cabeza.

“Oh… no…” Aiko se encogió al darse cuenta del estado en el que se encontraba.

“Toma, ponte esto.” Yuichi se sacó su chaqueta y se la ofreció a Aiko. Tener algo para cubrirse ayudaría, aunque fuese un poco.

“U-Um, gracias.”

“¿Podrías dejarme acompañarte por lo menos a la enfermería? Deberían tener un cambio de ropas allí.”

“No se… si la enfermera me ve…” Aiko no parecía contenta con la idea.

“Entonces… ¿qué te parece si paramos por mi casa? Está cerca, y puedes usar algunas ropas de mi hermana”

“N-No, está bien, Mi casa no está muy lejos. Gracias por prestarme tu chaqueta. ¡La lavaré y te la devolveré!”

Aiko volvió a empezar a caminar, pero antes de que entrar, se detuvo, hizo una mueca y se acercó a Yuichi.

“Oye.”

“¿Qué pasa?”

“Realmente dijiste vampiro, ¿no?”

“¿…Lo hice? ¿Segura que dije eso?” Yuichi trato de volver a excusarse. Había asumido que ambos preferían fingir que no había pasado nada, pero Aiko no estaba de acuerdo.

“Sí, lo escuche. Y ahora que pienso en ello, ¡no puedo dejarlo pasar! ¿Por qué dijiste eso? ¿Qué te hizo pensar en un “vampiro”?”

Yuichi se percató de que negarlo era inútil, por lo que decidió admitirlo. “Bueno, tu herida se curó tan rápido…”

“¡Erk!”

“Tus ojos eran rojos…”

“¿…P-Pero esa es una razón para llamar a alguien vampiro?”

“Lo sé. Lo siento. No debería haberte llamado vampiro sólo por eso. Me arrepiento de haberlo hecho, y no le diré a nadie lo que paso hoy. ¿Es suficiente?”

“No, no lo es.  ¿…Tal vez si pueda ir a tu casa después de todo? Creo que necesitamos hablar.”

Una reflexión más clara debe haber hecho que Aiko se diese cuenta de los huecos en la historia de Yuchi.

Y así, ambos se dirigieron a su casa.


Notas/Referencias

 

[i] Otra referencia a IoIos

[ii] Es un síndrome que ocurre cuando se pierde demasiada sangre

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