Arifureta Shokugyou de Sekai Saikyou Volumen 1

Prólogo

La luz rápidamente desaparece como si la oscuridad la devorara. La cara de Hajime Nagumo se retorcía de miedo mientras observaba la luz desaparecer. Él desesperadamente extendió su mano, agarrando la luz que sabía que realmente nunca iba atrapar. Él sintió tensión en su parte inferior como si cayera libremente en la oscuridad.

El abismo en que había caído era tan profundo que parecía como si estuviese cayendo al infierno, y la luz contemplaba el portal hacia el mundo de los vivos. Cayó en una fisura mientras exploraba un calabozo, el agujero era tan profundo que seguía cayendo después de que la efímera luz se había reducido a nada. Su vida entera pasó ante sus ojos, con nada más que el sonido del viento acompañando su caída a las infernales profundidades.

Vamos a regresar un instante en el tiempo y contar cómo un chico japonés se encontró en un mundo que era demasiado cruel y despiadado para la palabra “fantasía”, para ser exactos. Después de todo, los duros e injustos sucesos que estaba y continuaba experimentando, estaban un poco privados de las maravillas y sueños que ellos imaginaron cuando escuchaban la palabra fantasía.

Lunes, probablemente el día más depresivo de la semana. La mayoría de las personas, sin duda suspirarían tristemente como si lamentaran el comienzo de la semana y el final de su glorioso fin de semana. Hajime Nagumo no es la excepción, sin embargo, en su caso, la depresión fue multiplicada por el hecho de que la escuela no sólo era un sufrimiento, sino un verdadero infierno.

Como siempre, Hajime apenas lograba llegar antes que sonara la campana del primer periodo. De alguna manera estabilizó su cuerpo privado del sueño y abrió la puerta de su salón de clase.

Se encontró en el otro extremo las miradas amenazantes y chasquidos de la mayoría de estudiantes masculinos de la clase. Las chicas tampoco tenían una expresión amigable. Estaba bien si la gente era indiferente, pero había quienes tenían una mirada de desprecio hacia él. Hajime trató de disimular mientras se dirigía a su asiento pero siempre había personas que se meterían con él todo el tiempo.

“Hey, otaku asqueroso, ¿te quedaste jugando videojuegos toda la noche de nuevo? ¡Apuesto a que juegas eroges todo el tiempo!”

“¡Qué repugnante! ¿Qué clase de pervertido asqueroso se queda jugando eroges toda la noche?”

Todos los chicos se rieron, como si encontraran esa afirmación de alguna manera divertida. El estudiante que lo había llamado primero era Daisuke Hiyama, el líder de los atormentadores de Hajime.

Daisuke nunca parecía cansado de burlarse de Hajime cuando se acercaba a él cada día. Quienes se reían cruelmente a su lado eran Saito Yoshiki, Kondo Reiichi, y Nakano Shinji, esos cuatro eran los que siempre hacían miserable la vida de Hajime. Como Hiyama declaró, Hajime en efecto era un otaku pero no era particularmente feo o desagradable, por lo tanto, el apodo otaku apenas le hacía justicia.

Su cabello era muy corto y aseado, además, no era como si tuviese un problema de comunicación alguno. Claro, no era el chico más sociable pero no tenía ningún problema en responder a quien hablara con él. Era una persona tranquila en general pero no hasta el punto donde se podría considerar sombrío, sólo resultó tener un interés en un grupo específico de medios llamados manga, novelas, vídeo juegos y películas.

Mientras era verdad que la opinión pública de otakus no había sido positiva últimamente, como máximo, ser un otaku normalmente generaba miradas pero no ese tipo de intimidación. Entonces, ¿por qué todos los estudiantes masculinos odian a Hajime?

La respuesta es simple.

“Buenos días, Nagumo-kun. Hoy también apenas lo hiciste a tiempo, creo que deberías hacer un esfuerzo y llegar más temprano.”

Una de las chicas sonrió y se acercó a Hajime. Era una de las pocas personas en la escuela que lo trababa amablemente, y la razón de que todos lo odiaran.

Kaori Shirasaki, una de las chicas más populares de la escuela, y lo bastante hermosa para ser considerada una diosa por muchos. Tenía un largo cabello negro que llegaba a su cintura y ojos llenos de bondad. Su pequeña nariz se situaba perfectamente entre sus ojos y labios rosados, eran el epitome de la perfección.

Ella siempre parecía tener una sonrisa en su rostro y su habilidad para cuidar de otros combinados con su fuerte sentido de la responsabilidad la convirtió en uno de los estudiantes más respetados en la escuela de Hajime.

Además, era tolerante y comprensiva a una falta, hasta tal punto que nadie había visto su mirada inconforme antes. Y por alguna razón, Kaori había tomado interés en Hajime, la mayoría de las personas suponían que Hajime era un terrible estudiante porque siempre dormía en clase debido a sus frecuentes noches sin dormir (La verdad tenía notas promedio), y ya que Kaori cuidaba de otros creían que esta era la razón por la que le hablaba.

Ella había persuadido a Hajime para que fuera el mejor de la clase o que naturalmente luciera de mejor aspecto, los otros chicos de igual manera no podían perder el interés que Kaori había puesto en él. Eso era, pensaron, era tristemente como el promedio, se podría comprender, y su frase favorita era “aficiones antes que la vida real”, por lo cual, era obvio que su actitud en la escuela no había mostrado signos de mejora alguna.

Como sucedía, los otros chicos normales de su clase no podían asimilar que Hajime estuviera cerca de Kaori. “¿Por qué él y no nosotros?”, pensaban.  Mientras tanto las otras chicas pensaban que él estaba siendo grosero con Kaori. Ellas parecían molestas de que él no haya ni siquiera intentado cambiar sus hábitos.

“A-Ah, buenos días, Shirasaki-san.”

La cara de Hajime se tensó como si sintiera las miradas con sed de sangre de sus compañeros, y él incómodamente le regresó el saludo a Kaori.

En comparación, Kaori sonrió alegremente mientras lo miraba.

¿Por qué siempre me miras así?

Hajime se desesperó como si las miradas de sus compañeros quemaran. Hajime estaba sinceramente desconcertado, no entendía por qué la chica más hermosa de la escuela se preocupó por un tipo como él.

Para él, parecía que había algo más que sólo su natural disposición de ayudar a otros. Por supuesto, no era tan engreído para creer que podría tener posiblemente algún interés romántico en él.

Hajime estaba consciente del hecho que había dejado muchas cosas para vivir una vida totalmente dedicada a sus aficiones.

Sabía que su apariencia, notas y habilidades atléticas eran completamente normales.

Había una cantidad de chicos mejores que él, quienes eran más adecuados para ser su pareja, incluso entre sus conocidos. Por lo cual, encontró su comportamiento desconcertante.

¡Honestamente, sólo deseo que te des cuenta que eres la razón por la que todos me odian en este momento!

Hajime gritó dentro de su cabeza. Sin embargo, no le dio voz a sus pensamientos.

Sabía que algunos de sus compañeros no dudarían en arrastrarlo detrás del gimnasio una vez las clases terminaran si él se atreviera a hacer algo así…

En el momento en que Hajime terminó su conversación con Kaori, tres nuevas personas se acercaron a ellos. Habían estado observándolos como buitres, esperando a que terminara de hablar. Entre este nuevo grupo estaba, por supuesto, uno de los “mejores chicos” que se habían mencionado antes.

“Buenos días, Nagumo-kun. Debe de ser difícil permanecer hasta tarde todos los días.”

“¿Cuidando de él otra vez, Kaori? Eres demasiado amable por su propio bien.”

“Es cierto. Hablar con un fracasado como él es una total pérdida de tiempo.”

La única persona que había saludado Hajime de los tres fue Shizuku Yaegashi, la mejor amiga de Kaori. El cabello negro de Shizuku estaba atado con una cola de caballo. Sus ojos en forma de almendra le dieron una mirada bastante aguda pero dentro de su mirada existía una bondad que la hizo parecer tranquila, más que fría.

Estando de pie 172 centímetros de alto, era mucho más alta que la mayoría de las otras chicas en su clase. Esto, combinado con su cuerpo bien constituido, parecía como un solemne samurai. Y el samurai, le hizo una buena analogía, ya que su familia actualmente tenía un dojo en el que enseñaba el estilo Yaegashi, y la propia Shizuku era un espadachín incomparable quien nunca había perdido ni un sólo torneo de kendo. De hecho, había estado en revistas antes y tenía un grupo de fans. Incluso la prensa la llama el bello samurai moderno. Muchas de las estudiantes más jóvenes habían comenzado a llamarla onee-sama en una forma casi de adoración.

El chico que había saludado a Kaori con esa frase cliché sobre su amabilidad era Kouki Amanogawa. Era perfecto en casi casi todo. Excelente en deportes, generosos, y tenía notas excepcionales. Incluso su nombre parecía heroico. Escrito con los caracteres para “luz” y “resplandor”, dio una impresión deslumbrante.

Tenía un largo cabello castaño, los rasgos suaves, 180 centímetros de alto, y a pesar de su cuerpo esbelto todavía tenía músculos notorios. Era amable con todos los que conocía y tenía un fuerte sentido de justicia (o eso pensaba de todos modos.)

Al igual que Shizuku, había asistido al dojo Yaegashi desde que estaba en la escuela primaria y era lo suficientemente calificado como para haber competido en torneos nacionales. Él y Shizuku eran amigos de la infancia. Decenas de chicas se habían enamorado de él pero como siempre estaba rodeado de Shizuku y Kaori, muy pocas habían tenido el valor de confesarse. Sin embargo, todavía recibía al menos dos confesiones por mes de chicas que no asistían a la escuela de Hajime. Un verdadero Casanova de principio a fin.

El último chico, que había añadido perezosamente sus propios comentarios a la frase de Kouki, era Ryutarou Sakagami, el mejor amigo de Kouki. Ryutarou tenía el cabello corto y una mirada que parecía tanto alegre como severa. Tenía 190 centímetros de alto, y su gran cuerpo era parecido al de un oso. Como sugería su apariencia, era un egocéntrico que no tenía mucha delicadeza.

Debido a su amor por el trabajo duro y acciones apasionadas, le desagradó Hajime, que pasó todo su tiempo en la escuela durmiendo. Ryutarou no le dio a Hajime más que una mirada antes de jadear, enojarse e ignorarlo.

“Buenos días Yaegashi-san, Amanogawa-kun, y Sakagami-kun. Heh, bueno, ya sabes lo que dicen, cosechas lo que siembras. Es mi culpa que me quede despierto todo el tiempo.” Hajime sonrió irónicamente mientras saludaba a Shizuku y a los demás. Los dos chicos miraron ferozmente, casi gritando, “Qué te da el derecho de hablar con Yaegashi-san tan casualmente, ¿eh?” Shizuku era casi tan popular como Kaori, después de todo.

“Si te das cuenta que es un problema, ¿no deberías intentar arreglarlo? No creo que sea justo que Kaori continúe mimándote. No tiene tiempo para cuidarte.” Kouki advirtió a Hajime severamente.

Kouki también pensó que Hajime era un estudiante fracasado que simplemente estaba desperdiciando la amabilidad de Kaori. Hajime desesperadamente quiso gritar “¡Ella no me está mimando! Y de hecho, ¡preferiría que me dejara solo!”, pero sabía que si lo hacía sus compañeros lo “escoltarían” a un sitio tranquilo después de la escuela. Kouki era el tipo de persona que siempre pensaba que tenía la razón así que Hajime simplemente cerró la boca y no pronunció ni una sola respuesta.

Además, no había nada que “arreglar”. Hajime había decidido hacer sus aficiones la pieza central de su vida. Su padre era un diseñador de juegos y su madre un autor de manga shoujo, por lo que había trabajado tiempo parcial en ambos lugares para ganar experiencia en el campo.

Con su experiencia e intereses, la mayoría de los empleadores estaban interesados en él ya que no requirió ningún entrenamiento adicional, y sus planes para el futuro estaban perfectamente diseñados. Hajime creía firmemente que ya estaba tomando su vida en serio, por lo que no veía necesidad de cambiar sus hábitos sin importar lo que alguien le dijera. Y si Kaori no hubiera comenzado a meter su nariz en sus asuntos, habría podido graduarse en silencio sin llamar la atención.

“Sí, supongo. Ahaha…” Por eso Hajime simplemente trató de reírse de las palabras de Kouki. Pero, por supuesto, la diosa de la escuela tenía que ir y dejar caer involuntariamente otra bomba.

“De qué estás hablando, Kouki-kun? Estoy hablando con Nagumo-kun porque quiero hacerlo.” Toda la clase estalló en un alboroto ante esas palabras.

Si las miradas pudieran matar, Hajime habría muerto cien veces por las miradas fulminantes que recibió de los estudiantes varones. Apretaron sus dientes mientras lo miraban con furia, mientras el equipo de Hiyama daba un paso más y comenzaban a discutir qué lugar sería mejor para arrastrar a Hajime durante el almuerzo.

“¿Huh…? Ah, ya veo. Eres muy amable, Kaori.”

Parecía que Kouki interpretó esto como Kaori siendo amable para no herir los sentimientos de Hajime. Aunque era perfecto en muchos aspectos, o tal vez exactamente por ese hecho, tenía un defecto bastante evidente. Es decir, estaba un poco convencido de su propia justicia. Decidir que corregirlo sería demasiado doloroso, Hajime prefirió escapar de la realidad mirando por la ventana.

Lamento eso. No se referían a nada malo…” Shizuku se disculpó en silencio ante Hajime, ya que era el único presente que era lo suficientemente astuto como para captar los sentimientos de todos. Hajime simplemente se encogió de hombros y sonrió irónicamente en respuesta.

Mientras tanto, la campana señalando el comienzo de las clases finalmente sonó, y la maestra entró en el salón. El maestro comenzó los anuncios matutinos, aparentemente acostumbrado a la atmósfera turbulenta en el salón como para preocuparse. Entonces, como siempre, Hajime se fue a la tierra de los sueños cuando empezó la clase.

Kaori sonrió al ver a Hajime dormido. Shizuku lo miró, asombrada y pensó que Hajime era la celebridad en cierto sentido. Los chicos se burlaban de él mientras el resto de las chicas miraban fijamente, miradas llenas de desprecio.

Al cabo de un rato, el salón comenzó a volverse ruidoso. Como dormir en clase era habitual, el cuerpo de Hajime se había sintonizado naturalmente para saber cuándo despertar. Por eso su conciencia borrosa fue capaz de discernir del ruido que rodeaba a que era hora del almuerzo.

Hajime buscó en su bolso y sacó su almuerzo, una comida sencilla que podía ser terminada en diez segundos pero aun así lo sació completamente. Parecía que la mayoría del grupo que compra el almuerzo ya había salido para la cafetería, ya que había algunas personas que faltaban en el salón.

Sin embargo, la mayoría de las personas de la clase de Hajime traían consigo su propio almuerzo, por lo que aún quedaban dos tercios de la clase. Además, parecía que algunos de los estudiantes tenían preguntas para el profesor de estudios sociales del cuarto período, Aiko Hatayama, y estaban moliendo sobre el podio del maestro.

¡Sluuurp! ¡Gulp! Habiendo terminado de recargar su energía en tan sólo diez segundos, Hajime se recostó sobre su escritorio, planeando conseguir algo más de descanso. Sin embargo, la diosa de la escuela, quizás más que un diablo, en el caso de Hajime, sonrió alegremente mientras más se acomodaba cerca de él, impidiéndole volver a su sueño.

Hajime gimió en su interior. El lunes debió haberle hecho despedirse de su ingenio. Normalmente, él habría comido rápidamente su almuerzo y salido corriendo del salón para encontrar un lugar aislado para su siesta de la tarde, pero dos días seguidos sin dormir lo habían excedido aparentemente.

“Eso es raro, Nagumo-kun. Todavía estás en el salón. ¿No trajiste un almuerzo? Si quieres, puedes tomar algo del mío.” Mientras la fría atmósfera descendía sobre el salón una vez más Hajime gritó internamente.

Estoy cansado de esta mierda. Su mente exasperada gritó en un extraño dialecto. Hajime trató de resistir lo inevitable cuando ese pensamiento cruzó su mente.

Ah, gracias por la invitación, Shirasaki-san, pero ya he terminado de comer mi almuerzo, así que ¿por qué no comes con Amanogawa-kun?” Le mostró a Kaori los restos de su almuerzo empaquetado como él dijo. El resto de sus compañeros de clase probablemente lo hubieran odiado por negarse pero al menos era mejor que pasar su almuerzo caminando sobre una cama de clavos.

Sin embargo, una resistencia tan débil no significaba nada en la cara de la gran diosa, así que continuó implacablemente.

“¿¡Huh!? ¿Eso era todo lo que tenías para el almuerzo? Eso no te hará nada en absoluto, ¡necesitas comer una comida adecuada! ¡Toma, te daré algunos de los míos!”

Por favor, por favor, ¡dame un descanso! ¿Por qué no te das cuenta? ¡Lee el ambiente por una vez!

Con cada momento que pasaba, Hajime podía sentir la presión aumentando, y sus salvadores finalmente aparecieron mientras el sudor frío empezaba a correr por su espalda. Kouki y Ryutarou.

“Kaori, vamos a comer juntos. Parece que Nagumo necesita dormir un poco más. ¡Y no permitiré que nadie coma el delicioso almuerzo hecho a mano de Kaori mientras esté medio dormido!” Kouki lanzó una sonrisa deslumbrante a Kaori mientras decía esa frase pretenciosa pero Kaori simplemente se quedó perpleja. Kaori era un poco lenta, o más bien una cabeza hueca, por lo que Kouki el atractivo chico se perdió en ella.

“¿Huh? ¿Por qué necesito tu permiso para compartir mi almuerzo, Kouki-kun?”. Shizuku soltó una risita involuntaria mientras escuchaba a Kaori hacer esa pregunta de una manera tan seria.

Kouki empezó a reírse torpemente e intentó cambiar de tema, pero lo importante era que las cuatro personas más famosas de la escuela estaban sentadas junto a Hajime y el resto de la clase no estaba nada contenta. Hajime suspiró profundamente y continuó murmurando para sí mismo.

Ojalá todos estos tipos fueran invocados a otro mundo o algo así. Quiero decir, basta con mirarlos, son el grupo perfecto de cuatro. Incluso se sienten como el tipo de grupo que sería enviado a otro mundo. ¿No puede algún dios, princesa, sacerdotisa o algo así, invocarlos lejos de aquí?

Tratando de escapar de la realidad, Hajime envió sus pensamientos a cualquier otro mundo que estuviera allí. Se levantó y estaba a punto de dar su habitual respuesta evasiva, cuando de repente se congeló.

Había un círculo de plata brillante grabado con varios patrones geométricos brillando delante de Hajime, a los pies de Kouki.

El resto de los estudiantes también vieron el extraño círculo. Todo el mundo estaba congelado en su lugar, mirando el extraño patrón que, por falta de una palabra mejor, parecía un círculo mágico.

El círculo mágico comenzó a resplandecer cada vez más, hasta que su luz envolvía todo el salón. El círculo mismo comenzó a expandirse también, y cuando finalmente creció lo suficientemente grande como para cubrir los pies de Hajime, todos finalmente se descongelaron y comenzaron a gritar. Aiko-sensei, que había permanecido en el salón, gritó “¡Todos! ¡Salgan del salón! “, Al mismo tiempo, el círculo mágico se encendió en una brillante explosión de luz.

Después de unos segundos, o quizás unos minutos, la luz finalmente comenzó a desvanecerse, y el color regresó al salón. Sin embargo, la habitación estaba ahora desierta. Algunas sillas fueron derribadas, las cajas de almuerzos estaban situadas en los escritorios, los palillos y botellas de plástico estaban esparcidos por la habitación. El salón tenía todo lo que quedaba, excepto las personas.

El incidente masivo de desaparición de la escuela secundaria causó bastante revuelo en todo el mundo pero esa historia es mejor guardarla para otra ocasión.

 

 

 

 

 

 

 

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