Strike the Blood Volumen 7

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Intro

En un pasado muy distante al tiempo actual, el hombre nació.

Las personas que lo crearon, fueron los primeros humanos en la tierra, quienes fueron expulsados del reino de los dioses.

En otras palabras, él fue la primera persona en ser creada por la mano del hombre.

Aunque de cualquier forma, el hombre aceptó la ira de dios y fue desterrado a la tierra de Nod.

Aquella ira que dios le otorgó al hombre fue, el estigma de haber matado a su hermano, y la maldición de la inmortalidad impuesta sobre él.

Por lo tanto, los únicos que quedaron fueron él quien se había convertido en un pecador, su descendencia y su último hermano quien yacía en esa tierra.

Esa tierra rebosante de vida lo maldijo, y seguiría negando su regreso por toda la eternidad.

Por lo tanto, él comenzó a odiar esa tierra.

Mientras estaba en lo profundo de una eterna oscuridad y soledad, hizo nacer demonios sobre la tierra de Nod, creadas a partir de sus lágrimas y sangre.

Entonces, por la tierra tan fructífera que se le fue arrebatada, él hombre creo un clan y comenzó una feroz lucha.

Aquél quien conocía la ciencia y tenía conocimientos de los demonios, más quienes portaban herramientas de bronce y acero, juntos, en poco tiempo ellos, junto a los desterrados de la tierra santa crearon una nueva capital con el fin de rebelarse contra ella.

Una ciudad artificial fue creada por los demonios, hecha a partir de fibra de carbono, metal y resina.

El nombre de aquella persona era Caín. El primer pecador y el progenitor de los demonios.

Pero él sigue en un gran letargo incluso hasta ahora en las profundidades de la tierra de Nod.

Soñando y soñando con el momento en el cual podrá regresar a esa tierra y ejecutar su venganza en contra del mundo…

Parte 2

La luz tenue reflejada había cubierto casi por completo la tapa. Mientras los colores y las formas iban cambiando, el fuego pasó a hacer de un color parecido al de un arcoíris.

La clara atmosfera se cógelo, y de repente el tiempo se detuvo.

En medio de un mundo dominado por el silencio y la soledad se encontraba un chico completamente solo.

Su edad aproximada era de 12 años. El chico aún era joven, estaba en medio de su etapa de crecimiento.

Sin embargo, él mismo ya estaba al tanto de que estaba muriendo.

Sus pulmones y corazón habían sido aplastados junto a una gran cantidad de huesos y órganos internos mientras la sangre salpicaba a su alrededor. Era una muerte extremadamente cruel.

Lo último que entró en el campo de visión del chico fue el destello de una explosión. Una horda de furiosos hombres bestias y una multitud de cadáveres a su alrededor.

Y por último… una chica dentro de un ataúd.

Ella seguía durmiendo mientras los escombros continuaban cayendo como plumas brillantes.

La sangre derramada por el chico teñía de rojo a la chica quien tenía una piel blanca tan transparente como un glaciar.

“Chico, ¿Por qué no me temes?”

Una voz solemne resonó en el mundo separado por el flujo del tiempo.

Lo que surgió de ese vacío fue una gran sombra de un color tan blanco como hielo.

Las alas de hielo de repente se extendieron, su apariencia era como la de un demonio alado, o tal vez más precisamente como la de una Sirena…

Mientras la densa neblina se expandía, ella miró al chico desangrado con una mirada fría sobre su rostro.

“Quien…. Sabe….”

Con sus labios ligeramente temblorosos, el chico respondió.

Aunque ciertamente él no soltó ni una palabra. Ya que él ya había perdido movilidad en su cuerpo.

Su cuerpo ya estaba perdido y su alma también se estaba desgarrando. Como si el ambiente de este mundo lo estuviera consumiendo.

Pero aún sabiendo eso, el color del miedo no estaba sobre los ojos del chico.

Como si se estuviera rebelando en contra de su muerte, él seguía riendo mientras miraba al enorme demonio alado encima de él.

“Tal vez… porque aún me quedan cosas por hacer…”

El demonio alado se mantuvo viendo al chico con un par de ojos trascendentales.

Su intención era dominar el mundo, dominar el mundo con reglas frías, eso era todo.

Sólo por un momento él chico fue atrapado por el miedo, él pensaba que si aceptaba su propia muerte, en ese momento, un poder abrumador desgarraría su propia alma.

Al igual que los miles de sacrificados que fueron consumidos de la misma forma por este mundo.

Sin embargo el chico no apartó la vista. Mientras la fuerza de su cuerpo decaía aún más, él rechazaba el indomable silencio a su alrededor.

“Tu vida ya está casi agotada. A estas alturas ya no hay nada más que puedas hacer.”

En un instante y con una voz sin emoción alguna, el demonio alado le transmitió la cruel realidad.

“Aquí es donde está almacenada la sangre del cuarto progenitor—Una tumba de tiempo que almacena cualquier ser viviente en un letargo infinito. Nosotros somos, aquellos que están al acecho en su línea de sangre, aquellos que viven de los recuerdos del progenitor. Y ahora mismo, tú también serás una parte de ellos.”

En ese momento, los grandes pedazos de hielo se redujeron a residuos, y el demonio alado cambio su apariencia.

Con un cabello color arcoíris, y unos ojos deslumbrantes, tomó la forma de una hermosa chica.

“Tú, hijo del hombre al borde de la muerte, ¿por qué no me temes? ¿Por qué no me llamas por mi nombre?”

“Cállate…”

Reprochando la pregunta de la chica, el chico grito en tono de rechazo.

Su brazo ensangrentado que se estaba hundiendo en un gran vacío, peleaba desesperadamente por levantarse.

“¡Aún no he terminado! ¡La razón por la cual vine hasta aquí es para protegerla! ¡Y lo haré sin importar qué poder tenga que usar! ¡Aún si es el poder para llevar este mundo hacia su ruina!”

“Tu un simple humano, ¿piensa devorar la sangre de un progenitor?”

La chica río como si fuera algo normal. Era una sonrisa inocente, digna de un hada.

De repente, los huesos, órganos internos y el cuerpo por completo del chico que debería haberse desangrado fueron restaurados.

En vez de ser tragado por la “Sangre del Progenitor” era el chico quien estaba tratando de devorarlos.

Aquel que logro conseguir el “poder vital” del progenitor de un vampiro, no fue más que un simple humano—

“El precio de ello te saldrá muy alto, afligido hijo del hombre.”
Con sus ojos brillantes entrecerrados, la chica dijo aquello.
Luego, unos pequeños pedazos de hielo aparecieron en la palma de su mano.
De repente y muy rápidamente, el pedazo de hielo tomo la forma de un lanza.
Era una lanza de hielo con una punta bifurcada.
“Aún así estoy de acuerdo. ¡Así que préstame tu poder…. Avrora!”

Extendiendo su brazo ensangrentado con todas sus fuerzas, el chico la llamo por su nombre.

En ese momento, lo qué atravesó la mirada de la chica, era una expresión tan suave parecida a la de unas lagrimas de felicidad.

Luego, la chica sonriente murmuro…

De acuerdo, en ese caso acéptalo—

Y entonces, la chica perforó con la lanza de hielo al chico con la mano indefensamente extendida.

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