Zero no Tsukaima Volumen 21

 capítulo 1:

El Misterio de la Tierra Sagrada

Un barco cilíndrico navegó lentamente pasada la zona oscura del mar, donde no llegaba ni un rayo de luz.

Este era el Barco Dragón de Mar, jalado por dragones de mar.

El barco no flotó en el agua, se movió a través del mar como un submarino.

Unas cuantas horas antes, Saito y los otros, quienes estaban siendo perseguidos por la armada de Elfos, pudieron arreglárselas para escapar al ser salvados por el grupo de Arie, el cual estaba persiguiendo a Luctiana.

Arie, queriendo proteger a Luctiana; que había sido sentenciada a muerte por el Consejo Mayor de Elven; estaba preparando el escape de ambas al Reino de Gallia en autoexilio. No obstante, fue imposible escabullirse a Halkeginia por su cuenta. Así que planearon tener a Saito, quien tenía buenas relaciones con la realeza Galliana, para ayudarlas moviendo algunos hilos.

En la cabina de roca oscura, Saito nunca soltó la mano de Tiffania mientras ella permanecía recostada en la cama. Todo su cuerpo estaba cubierto de vendas, y estaba conectada al equipamiento médico Elven. Sufrió una herida casi-mortal cuando Fatima, de la Hermandad de Sangre de Acero intentara matarla con un arma.

Ha pasado un tiempo desde que escaparon del Nido del Dragón, pero Tiffania seguía sin mostrar signos de despertar. Había dicho el nombre de Saito en sus sueños una y otra vez. Cada vez que Saito escuchaba eso, tomaba sus manos con más fuerza, y le susurraba,

“Tiffa, lo siento mucho… Por no ser capaz de protegerte.”

Saito cuidó a Tiffania estando a su lado, mientras se regañaba a sí mismo repetidas veces.

Fue mi culpa que Tiffania haya sido lastimada por un arma. Si lo hubiese pensado mejor, debería haber sabido que los disparos al agua eran sólo una distracción.

Al menos debía haber dejado que Tiffa abordara el barco patrullero antes. En vez de eso, le dije cosas horribles, como que estorbaba, y la hice a un lado.

…Y entonces esto pasó.

Maldita sea, ¿Qué clase de Gandalfr soy? Ni siquiera puedo proteger a las personas más importantes para mí en los momentos más cruciales… Sólo obtuve un poco de poder, y me he vuelto tan engreído.

Saito alzó su cabeza, y miró a la otra chica recostada al final de la cabina.

Teniendo rasgos delicados semejantes a los de Tiffania, era la culpable, quien le disparó a Tiffania, Fatima. Después de que Saito rompiera el hueso de su hombro en un ataque de ira, perdió el conocimiento y la llevaron Arie y los otros al bote.

La chica dormida respiró lentamente mientras mantenía una expresión pacífica en su cara.

Saito apretó los dientes con enojo. Trató de calmar el fuego de su corazón inhalando profundamente.

Esta persona trató de matar a Tiffania, lastimándola.

Rabia salía de su corazón, incapaz de perdonarla por lo que hizo.

Si… Si Tiffania hubiera sido asesinada en ese momento… Saito, bajo la influencia del enojo, la habría matado en venganza.

No obstante, sin importar qué, Tiffania aún estaba viva. Así que él tuvo que parar. Matarla sólo habría entristecido a Tiffania.

“…Saito, eh, Saito… ¿estás ahí?”

Sin embargo, ella no había recobrado la conciencia. Justo ahora, ella seguía entrando y saliendo del sueño mientras llamaba a Saito.

“No temas, siempre estaré aquí. Porque yo soy… tu familiar.”

“Saito…”

Como si hubiera escuchado a Saito y se sintiera aliviada, Tiffania comenzó a dormir silenciosamente mientras respiraba lentamente de nuevo.

Saito separó sus manos de las de ella con lentitud, y soltó un pequeño suspiro.

“Familiar… eh.”

Mientras se susurraba, sintió un palpitar de las runas en su pecho.

Ahora Saito tiene nuevas runas en su pecho.

Esto fue gracias a que Tiffania, en un apuro, lanzó el hechizo “Invocación” mientras aún estaba medio-consciente. Y para responder a su hechizo, Saito fue teletransportado a ella.

“Me sentí tan feliz… que Saito, tú fueras el que respondiera a mi hechizo “Invocación”, y vinieras a mi lado. Esto significó que donde pertenezco… es a tu lado… y eso también significa que entre Saito y yo hay una conexión verdadera…”

Saito ya era el familiar de Louise, así que debió haber sido imposible que apareciera frente a él una vez más la puerta de teletransporte. Pero el anhelo que Tiffania tenía por Saito sobrepasó las supuestamente inquebrantables leyes de la magia, y permitió que Saito fuera re-invocado y se convirtiese en un nuevo familiar.

Pero, al mismo tiempo, varias preguntas llegaron a la mente de Saito.

La mano derecha de Saito aún tenía las runas de Gandalfr grabadas… eso significaba que aún era familiar de Louise, pero ahora era también el familiar de Tiffania.

Un doble contrato familiar… ¿realmente esto era posible?

¿Y cuál podría ser el poder del cuarto familiar?

Gandalf puede usar cualquier arma, Windalfr puede comandar cualquier bestia, Myozunitonirun puede manipular cualquier objeto mágico a su gusto.

“Entonces, ¿qué puede hacer el cuarto familiar?”

Su pecho latió con dolor, haciendo que Saito sintiera una incomodidad que no podía poner en palabras.

“¿Qué clase de destino enfrentaremos, después de esto?”

A través de la ventana de la cabina, Saito observó el oscuro mar abierto.

¿Dónde estaban justo ahora?

¿Habían pasado la frontera del país de elfos?

“Louise y los otros deben estar preocupados…”

Justo ahora, ella debe estar tan nerviosa que sus ojos debieron volverse rojos, mientras desesperadamente intentan encontrar a Saito quien estaba desaparecido.

Saito sintió una punzada de tristeza mientras pensaba en Louise, la cual él había dejado en D’Orneilles.

Louise, mi lindo amor. Sus vibrantes y centelleantes ojos profundos. Su cabello rosa rubio, su piel de porcelana blanca como la nieve, y su pecho plano… todo sobre ella me hizo amarla mucho más.

Quiero encontrarme con Louise lo más pronto posible… Quiero verla, y abrazarla con fuerza. Incluso si sólo he estado en el país de Elves por unos días, mis pensamientos sobre ella nunca se fueron.

No sólo Louise, también estaban Siesta, Tabitha, Kirche, Mr. Colbelt, la Princesa, Guiche, y Malicorne, y toda la gente en Undyne Knights… Quiero ver a todos.

Bien, Cuando regrese a Halkeginia, tengo que reportarles a todos sobre la Tierra Sagrada”.

Mientras pensaba sobre este importante asunto, la cabeza de Saito empezó a dolerle.

La Tierra Sagrada fue conocida por ser el primer lugar donde llegó el Fundador Brimir. Lo que los elfos llaman “Puerta de Shaitan”, de acuerdo al papa, tenía un dispositivo mágico que podía detener al “Gran Levantamiento”.

Para recuperar el control de las tierras santas, los residentes de Halkeginia habían librado guerras con los elfos.

“La Tierra Sagrada es el Nido del Dragón, donde Madre Mar residió.”

Esto, Saito creía en ello.

La “pistola” de Gandalfr se encontró no muy lejos de la tierra sagrada.

Había muchas armas de la Tierra en el Nido del Dragón. Tanques oxidados, jets, armas de fuego, lanzagranadas, e incluso el increíblemente grande submarino nuclear… aún si se había hundido en el fondo del mar, pero seis mil años atrás, ese lugar debió haber sido tierra.

No obstante, ¿realmente le dijeron todo?

Él siempre había sentido que el Papa y Julio estaban escondiéndole algo.

Las rampantes Piedras de Viento que causan el Gran Levantamiento destruirán Halkeginia… Esta era la verdad, pero Saito aún tenía dudas sobre ellos que no podía explicar.

Tal vez el papa ya sabía la posición de la Tierra Sagrada desde hace mucho tiempo.

“¿Qué contenía realmente ese lugar?”

Madre Mar siempre había pensado que la caverna bajo el agua sólo era un simple sitio para basura. Si realmente hubiera algún dispositivo mágico ahí, Madre Mar sabría sobre ello.

El secreto detrás de la Tierra Sagrada que estaba siendo gradualmente desenmarañado, la nueva runa del familiar grabado en él, y la razón del porqué el primer Gandalfr mató a Brimir…

Si él no resolvía el misterio de lo que realmente pasó ahí seis mil años atrás, él no sería capaz de salvar Halkeginia en absoluto… Saito no sabía por qué, pero tenía este presentimiento siempre.

Tal vez era porque la persona que más sabía sobre lo que pasó seis mil años atrás había estado callada desde hace unas horas.

Saito le habló a la katana colocada verticalmente a un lado de la cabina.

“Hey, Derf, ¿podrías despertar? Hay muchas cosas que quisiera preguntarte.”

No obstante, Derflinger permaneció inerte. Después de que las runas del cuarto familiar aparecieran en el pecho de Saito, Derflinger nunca le respondió. Saito no podía saber si estaba inconsciente o simplemente dormido.

“Qué pasa con eso. ¿Es así de malo?”

Saito se sintió más y más incómodo. Bajó la cabeza para para ver las runas en su pecho.

En ese momento, el sonido de alguien tocando violentamente la puerta hizo eco alrededor de la cabina.

“Voy a entrar, bárbaro.”

La persona que entró a la cabina, era Arie, sosteniendo un plato de desayuno.

Aire miró a Saito quien estaba sentado en el piso, y entonces movió la vista a Luctiana, la cual estaba recostada en la cama además de Tiffania.

“¿Cómo está?”

Saito agitó la cabeza.

“Ella no se ha despertado, pero ya no parece que esté incómoda.”

“En serio.”

Arie caminó al lado de la cama de Luctiana. Él mordió sus labios con amargura.

“Si sólo tuviera un poco de entrenamiento en magia curativa.”

Las lesiones de Lictiana eran tan serias que incluso la magia antigua de los elfos podría no curarla fácilmente. Además, Arie y su grupo eran elfos con entrenamiento en batalla, así que no eran hábiles en curar.

“¿Cómo está la mestiza?”

“Tiffa sigue hablando en sueños. ¿En serio este equipamiento médico es suficiente para ella?”

“Intentamos lo que pudimos. Pero sólo hay un equipamiento médico de emergencia en este barco, así que deberíamos encontrar un lugar con algo más adecuado lo más pronto posible.”

Arie se sentó al lado de Saito y, con una cara seria, le dio el plato del desayuno lleno de comida.

“Este desayuno fue hecho por Idris. Come.”

En el plato, había carne asada, rodajas de cebolla y coles, emparedado entre una piza plana de pan, condimentado con salsa roja. Incluso si no había nada igual que eso en Halkeginia, Saito recordó algo muy similar a eso.

“Parece como un burrito Shawarma de la Tierra.”

“¿Burrito Shawarma? ¿Qué es eso?”

Are parecía sorprendido.

“Lo siento, por qué no lo comes tú, justo ahora no tengo apetito.”

Saito negó con la cabeza. Para ser honesto, estaba extremadamente hambriento. Pero, con Tiffania en el borde entre la vida y la muerte, ¿cómo podría permitirse llenar su estómago?

“No, tienes que comer incluso si te tienes que forzar a hacerlo.”

“Comeré después.”

“Tal vez tengamos que pelear con los mariscales de mar luego, así que, si no tienes energía debido al hambre, eso no será bueno para nosotros.”

“… Está bien, lo entiendo. Comeré.”

Bajo la persuasión de Arie, Saito tomó a regañadientes la comida que parecía un burrito Shawarma.

Abriendo grande su boca, metió con desenfado la comida entera dentro de su boca, bajándola con tragos de agua.

“G-guh… ¡Eso estaba delicioso!”

Estaba rico. El burrito Shawarma era extremadamente rico.

Cuando mordió la carne y la col, marinado con una suave salsa picante, jugos de carne explotaron en su boca. Dulces cebollas y fragantes especias le dieron un aroma rico.

Tal vez porque su estómago se excitó por la repentina entrada de comida, su estómago empezó a rugir.

Fue como si su cuerpo recordara cómo se sentía tener hambre.

“Qué forma tan bárbara de comer. No dudo del porqué los llaman bárbaros.”

“Oh, calla. Así es como comemos en la Tierra.”

Saito replicó mientras lamía la salsa en sus dedos.

Soltó un suspiro de alivio después de terminar el desayuno. Sus nervios, previamente tensos, se soltaron, y su humor mejoró un poco.

Saito observó la oscuridad más allá de la ventana, y le preguntó a Arie.

“Aproximadamente, ¿dónde estamos? ¿Ya pasamos la frontera?”

Aún no. Este Barco Dragón de Mar es diferente de un buque militar, por lo cual no puede ir así de rápido. Además, la armada ya bloqueó el camino más corto.”

“¿Esos tipos aún nos están cazando?”

“Pues claro. Eso es porque ustedes son el demonio, y nosotros somos traidores de los elfos. La Hermandad de Sangre de Acero que controla la marina de guerra ahora quiere exterminar a cada demonio incluso si tienen que sacrificarse por ello. Claro que nos perseguirán hasta el fin de la tierra.”

Arie echó un vistazo a Fatima quien estaba durmiendo al final de la cabina.

“Incluso si originalmente pensé en usarla como rehén cuando la traje a bordo, para ser honesto, ni siquiera estoy seguro si podemos usarla del todo. Ellos no dudarán en sacrificar las vidas de sus camaradas para exterminar demonios. Ese es el tipo de organización que son.”

Saito miró el techo de la cabina con inquietud.

“¿Entonces qué deberíamos hacer ahora?”

“Atracaremos en Eumenes, y luego iremos hacia Gallia a pie.”

“¿Eumenes?”

“Es un pueblo que está en la orilla oeste alejada del desierto, donde los bárbaros y los elfos comercian.”

“¿Humanos y elfos? ¿Existe un lugar así?”

Esto fue lo que sorprendió a Saito. Él alguna vez pensó que a los superiores elfos no les importaría un carajo comunicarse con los humanos, así que era poco creíble para él.

“Pero el Consejo Mayor nunca lo reconocería. Hay lugares así en la frontera, y Luctiana va ahí frecuentemente para investigar a bárbaros.”

Los ojos de Arie miraron a Lictiana.

“Hay centros de atención médica en Eumenes, deberíamos curarlas a ambas allí.”

En ese momento, el barco se tambaleó con fuerza, y la velocidad de éste bajó.

“¿Qué está pasando?”

“Shallar parece estar de mal humor. Iré a echar un vistazo.”

Arie entonces se levantó. Shallar era el nombre del dragón de mar que estaba impulsando el barco. Era el mismo dragón que Saito había derrotado en el canal cunado estaban escapando de Adyl.

“Tú duerme un poco, alístate para pelear en cualquier momento.”

“Está bien. Debo estar despierto para cuando Tiffa vuelva.”

“Humph, bárbaro terco.”

Arie se encogió de hombros con indiferencia.

Entonces, una voz somnolienta podía escucharse desde la cama.

“…Um, uh, uh…”

“¿Tiffa?”

Saito sacudió y levantó su cabeza, sorprendido.

No obstante, él inmediatamente descubrió que, no, ¡Esa no era la voz de Tiffa en absoluto!

“Ustedes… puñado de demonios…”

Un lustroso cabello rubio se revoló a través de su visión.

Fatima, quien se había levantado de la cama, lanzó una mirada llena de odio a Saito con sus ojos verdes como el jade.

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